Formas de Intimidación

Recientemente hemos recibido un interesante comentario de Bonar Bergarano donde nos explica las diferentes formas de intimidación, creemos que es importante conocerlo y reseñarlo en forma de post, así que con su permiso paso a dejaros con su interesante comentario donde nos revela unos datos que a nuestro parecer son sin duda tan reveladores que deberían hacernos actuar de inmediato.

No me queda más que agradecer a Bonar Bergarano su interesantísima aportación.

 

Para entender mejor qué es el comportamiento agresivo, vamos a ver a continuación las diferentes formas de intimidación o acoso.

1. La intimidación verbal, incluyendo los comentarios despectivos, molestar, insultar, burlas o comentarios dolorosos abiertos o sutiles, así como amenazas.

2. La intimidación social o aislamiento. Aislar del grupo al compañero creando en él la sensación de marginación y de soledad.

3. Intimidación física, como golpes, patadas, empujones y escupitajos, pegar, sacar o robar o romper pertenencias personales.

4. Coacción: obligar a la víctima a que realice acciones contra su voluntad.

5. Intimidación psicológica: hechos encaminados a bajar la autoestima del individuo haciéndole aumentar su inseguridad y su ansiedad.

6. Intimidación racial: cualquier tipo de hostilidad o comportamiento ofensivo experimentado por individuos o grupos debido a su raza, color, nacionalidad, u origen étnico. Otras personas también pueden experimentar hostilidad por su fe o creencias religiosas.

7. Intimidación y acoso sexual: agresiones desde molestias a abusos serios que pueden llegar a involucrar actividad sexual.

8. Cyber Bullying (Vía teléfono móvil o Internet) es el uso de información electrónica y medios de comunicación tales como correo electrónico, mensajería instantánea, mensajes de texto, blogs, teléfonos móviles, buscas, y websites difamatorios para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios, y puede constituir un crimen informático.

Así mismo, Piñuel y Oñate (2007) han descrito hasta 8 modalidades de acoso escolar, con la siguiente incidencia entre las víctimas.

Bloqueo social (29,3%)
Hostigamiento (20,9%)
Manipulación (19,9%)
Coacciones (17,4%)
Exclusión social (16,0%)
Intimidación (14,2%)
Agresiones (13,0%)
Amenazas (9,1%)
Ciberbullying
El desarrollo de las nuevas tecnologías, en especial las relacionadas con Internet, ha provocado un crecimiento espectacular de las posibilidades de establecer vínculos con otras personas, ya sean próximas (vecinos, compañeros de estudios, familiares, etc.) o lejanas (desconocidas hasta ese momento, de ubicaciones geográficas distantes, etc.).

Pero desgraciadamente, la aparición de estas relaciones ‘online’ ha ido acompañada de conductas marcadas por el abuso y la violencia que han hecho que estas interacciones no siempre posean un signo positivo.

En palabras de Nancy Willard (2004 y 2006), el cyberbullying consiste en ser cruel con otra persona mediante el envío o publicación de material dañino o la implicación en otras forma de agresión social usando Internet u otras tecnologías digitales.

A la hora de establecer una tipología del cyberbullying podemos basarnos en los medios que se utilizan para desarrollar este tipo de comportamiento, es decir, en función de si se desarrollan por Internet, teléfono móvil o cualquier otro medio, o por fotos, vídeos, mensajería instantánea, chats, etc. Éste es el sistema que entre otros ha elegido el equipo de Peter Smith (Smith, Mahdavi, Carvalho y Tippet, 2006), dando como resultado una tipología con siete categorías bien diferenciadas:

• Mensajes de texto: por ejemplo, mediante el envío de SMS ofensivo.

• Envío de fotos o vídeos (grabados, normalmente con teléfonos móviles o cámaras ocultas) que luego son difundidos a través del propio móvil o por Internet en formato de imagen, con la intención de ofender.

• Llamadas ofensivas: sobre todo desde los teléfonos móviles.

• Correos electrónicos ofensivo, intimidatorios u amenazantes.

• Agresión verbal en salas de chat.

• Mensajería instantánea de carácter intimidatorio, acosador o simplemente insultante o desagradable.

• Páginas web: diseñadas para agredir a otra persona o a un grupo.

Incidencia

Los problemas de cyberbullying han manifestado en los últimos tiempos un incremento considerable, sin duda favorecido por el acceso cada vez más extendido a las nuevas tecnologías y por la repercusión creciente en los medios de comunicación. Los datos de incidencia varían, sin embargo, de forma considerable dependiendo de los estudios que tomemos como referencia. Una de las razones que posiblemente tenga más peso en este hecho es el diferente grado de penetración que las nuevas tecnologías poseen en las distintas sociedades. Junto a este motivo, otro factor, complementario al anterior, es el momento en qué se realiza el estudio, puesto que, incluso dentro de un mismo país, la presencia y accesibilidad a las nuevas tecnologías está en un continuo crecimiento. Además, habría que señalar las distintas metodologías que se han utilizado para recoger los datos, variable que sin duda también contribuye a esta variabilidad. En cualquier caso, entendemos que es relevante hacer ahora una breve mención a los principales datos que se poseen hasta el momento, haciendo referencia al momento y país donde se realiza cada una de las investigaciones.

Beran y Li (2005) encontraron, en Canadá, que el 21% de los alumnos preguntados había sufrido cyberbullying en varias ocasiones, mientras que el 69% conocía a alguien que había vivido este tipo de experiencia. Li, en un estudio posterior (Li, 2006), tomando también en este caso datos sobre el número de agresores, encontró que cerca del 25% habían sido víctimas de agresiones online, mientras el 17% reconocían haber atacado a alguien de este modo. En este caso, el número de los que conocían a otra persona que hubiese pasado por este tipo de violencia disminuía al 53,6%. Este estudio de Li también se señala la importancia del sexo de los adolescentes a la hora de entender la implicación en el problema. Según los resultados de la investigación, no hay diferencias entre chicos y chicas a la hora de participar en el problema como víctimas, mientras que sí se encuentran cuando consideramos el papel de agresores, más frecuente en el caso de los chicos.

En los Estados Unidos, también en trabajo reciente, Burgess-Proctor, Patchin e Hinduja (2006) muestran que el 38,3% de su muestra reconoció haber sido víctimas de cyberbullying, si bien, dentro de este grupo, sólo un porcentaje reducido, entre el 10% y el 15%, señalaba haber vivido formas de agresión especialmente severas (por ejemplo, haber sido amenazados de forma directa). En un estudio de estos mismos autores (Hinduja y Patchin, 2005), centrándose ahora en la figura del agresor, encontraron que el 16,7% de los casos de su muestra afirmaron haber atacado a otros online. Con resultados algo más moderados, Ybarra y Mitchell (2004), mediante entrevistas telefónicas con adolescentes entre 10 y 17 años, encontraron que el 19% habían participado en algún episodio de cyberbullying en el papel de víctima o en el de agresor.

En una exploración realizada en todo el territorio del Reino Unido en 2006, los resultados que el 13% de los encuestados habían sufrido cyberbullying. También en este país, Smith y sus colaboradores (Smith, Mahdavi, Carvalho y Tippet, 2006) han encontrado un porcentaje más elevados de alumnos que han vivido experiencias de cyberbullying (22%), aunque sólo el 6,6% de su muestra dijo haberlo sufrido de forma duradera en los últimos dos meses.

Happy Slapping
Entre los distintos tipos de cyberbullying, uno de los que mayor repercusión social ha alcanzado, si no el que más, es el conocido como happy slapping. Su importancia y sus características, de algún modo diferentes al resto de agresiones online, hacen que consideremos este fenómeno de forma independiente al resto en este capítulo. Enla Wikipedia (2007) se describe el happy slapping como el ataque inesperado sobre una víctima mientras un cómplice del agresor graba lo que está sucediendo, normalmente por medio de la cámara de un teléfono móvil, para luego difundirlo o visionarlo repetidamente.

No hay datos directos sobre los efectos que sufren las víctimas de episodios de happy slapping. Sin embargo, al igual que hicimos al hablar de la incidencia de este problema, sí es posible establecer una cierta inferencia partiendo de las consecuencias que experimentan las víctimas de agresiones de cyberbullying, en especial, las que son fotografiadas o grabadas en vídeo por medio de los teléfonos móviles. El parecido en los medios utilizados entre ambos tipos de ataque violento así nos lo permite.

Dating Violence
El Departamento de Justicia de Canada (2007) define este fenómeno como el abuso o maltrato que se produce entre parejas que tienen una relación íntima o están en proceso de tenerla, excluyendo a aquellas parejas que están ya viviendo juntos. El uso de esta definición supone que, aunque este problema pueda aparecer en parejas de cualquier edad, nos estemos centrando sobre todo en episodios violentos entre parejas que inician su proceso de relaciones íntimas que es lo que suele acontecer a adolescentes y jóvenes (aunque también aparezca en otras edades, éstas son edades importantes a este respecto). De hecho, la franja de edad comprendida entre los 16 y los 24 años es la más propensa a sufrir este tipo de episodio violento (Bureau of Justice, 2000).

Sobre la incidencia del dating violence son interesantes los datos que recogió el Bureau of Justice (2000) sobre este fenómeno, ya que nos ofrecen, junto a la información de incidencia, otros datos que nos ayudan a comprender mejor la dinámica que se establece dentro de los episodios de dating violence. Los principales resultados que muestra este estudio son (Bureau of Justice, 2000):

• Alrededor de un tercio de los alumnos de bachillerato ha estado o estará implicado en situaciones de dating violence, siendo el riesgo de las chicas mayor que el de los chicos.

• El 20% de las parejas sufre algún tipo de violencia en su relación.

• El 40% de las chicas entre 14 y 17 años dicen conocer a alguien de su edad que ha sido golpeada por su novio.

• Los episodios de dating violence suelen tener lugar en una de las casas de los miembros de la pareja.

• El 38% de las chicas de entre 14 y 17 años eran víctimas de violación por la pareja.

• El 60% de las agresiones sexuales que sufren las jovenes entre 14 y 17 años ocurren en su propia casa o en la de familiares o amigos.

• En 1995, el 7% de todas las víctimas de asesinato lo fueron a manos de su pareja.

A partir de estos datos parece claro que es necesario considerar el sexo de los implicados, así como las formas de agresión si queremos tener un acercamiento preciso a los niveles de incidencia en el problema del dating violence. Esto es especialmente cierto cuando consideramos las agresiones de tipo sexual dentro de la pareja, donde se amplían de forma muy significativa estas diferencias siendo las chicas las más afectadas (Jackson, 1999). En cualquier caso, parece necesario que en el futuro próximo se siga abordando este tema profundizando aún más en esta relación.

La participación en episodios de dating violence puede ocasionar efectos inmediatos, así como efectos a medio y largo plazo para las víctimas, los agresores y las personas que están alrededor de la pareja. Entre las consecuencias más habituales se encuentran (Silverman, Raj, Mucci y Hathaway, 2001):

• El deterioro de la autoestima.

• La pérdida de confianza en uno mismo y en los demás.

• Una creciente sensación de inseguridad.

• Sentimientos de culpa, tristeza, vergüenza.

• Problemas en el desarrollo personal y ajuste psicosocial.

• Lesiones físicas.

• Alteraciones psicofisiológicas.

• Ansiedad, depresión.

• Enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH.

• Una mayor probabilidad de sufrir nuevos episodios de dating violence en futuras relaciones.

• Intentos de suicidio.

• La muerte.

Pese a las aparentes diferencias, entendemos que hay razones para entender que en realidad estamos ante un mismo problema que se va adaptando a los distintos medios en los que se puede desarrollar y, por tanto, suponen en gran medida, aunque no tenga porque ser así siempre, la continuación de relaciones ya establecidas dentro del contexto escolar.

Ejemplo de superación

Me gustaría inaugurar la nueva apariencia del blog, con una persona que también resurgió de sus cenizas. Lizzie Velasquez, Lizzie tiene un extraño síndrome, este hecho ha marcado su existencia y le ha llevado a tener que soportar años de acoso y burlas, pero ¿qué hizo ella?

Usó toda esa negatividad como combustible para su motivación.

Una vez la etiquetaron como la “Mujer Más Fea del Mundo,” así que decidió dar la vuelta a las cosas y crear sus propias definiciones de belleza y felicidad.

Merece la pena escucharla, debería ser un ejemplo para todos.

 

 

El acoso escolar en la infancia comporta secuelas en la edad adulta

The Prison •.

Felipe S. Morin G. via Compfight

Ya hemos hablado en posteos anteriores sobre los diferentes estudios que están saliendo a la luz y que relacionan bullying/acoso escolar con diversos transtornos  como ansiedad, depresión y/o pensamientos suicidas. En este caso neurologia.com recoge el estudio publicado en Jama Psychiatry:

Los niños que sufren acoso escolar (bullying) llevan consigo las secuelas de sus experiencias en la edad adulta y pueden sufrir ansiedad, depresión y pensamientos suicidas, según un estudio publicado en la revista JAMA Psychiatry.

Los investigadores recogieron datos de 1.420 niños de 9, 11 y 13 años de edad. Se entrevistó a los niños y a sus padres anualmente hasta que los niños cumplieron los 16 años. Cada vez que se entrevistó a los niños, se les preguntó si habían sido víctimas de acoso escolar o de las burlas de los demás, o bien si ellos habían acosado a otros. En total, el 26% de los niños afirmaron que habían sido víctimas de acoso y el 9,5% admitió que habían acosado a otros o que habían sido tanto acosadores como víctimas. Años después, cuando los participantes en el estudio ya eran adultos, los investigadores entrevistaron a más 1.200 de ellos para preguntarles acerca de su salud psicológica. Hallaron que tanto los que fueron víctimas de acoso escolar cuando eran niños y los que habían sido tanto acosadores como acosados tenían un riesgo mayor de padecer problemas psicológicos en relación con aquellos que no sufrieron acoso. Esos problemas consistían en trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, ansiedad generalizada, trastornos de pánico y agorafobia. Quienes habían sido tanto acosadores como víctimas mostraban además los niveles más altos de pensamientos suicidas.

Se investiga si el suicidio de Carla, la joven de Gijón, fue como resultado de acoso escolar

Spider Kid

Creative Commons License Sukanto Debnath via Compfight

El tristemente conocido caso de Jokin Zeberio, el joven de Hondarribia (Gipuzkoa) que se suicidó la mañana del 17 de setiembre de 2004 tras sufrir acoso escolar durante más de un año, no ha sido el único en estos años, todo lo contrario. Hoy nos hemos desayunado con el suicidio de otra joven, Carla, con denuncias de que sufría acoso escolar, presentadas por su familia y que están siendo investigadas tanto por la policía como por las instituciones educativas del Principado. La falta de medidas activas de prevención por parte de los centros educativos y la habitual  falta de voluntad de las diferentes administraciones que, unido a los abundantes recortes  en educación (profesorado, programas de prevención y convivencia, formación…), nos dibujan un futuro donde por desgracia este no va a ser, ni lejanamente, el último caso:

La familia de la niña fallecida en Asturias ha presentado dos denuncias ante el juzgado después de que han aparecido diversas evidencias que demuestran que la pequeña sufría diariamente acoso escolar.

El cuerpo de la niña de 14 años fue descubierto el pasado 11 de abril, cuando un helicóptero de Salvamento Marítimo lo recogió en aguas del Cantábrico, frente al acantilado de La Providencia.

Carla estudiaba en el colegio Santo Ángel de la Guarda, en Oviedo. Su madre ya sabía que la niña “tenía problemas con en el colegio” y ya había solicitado consulta con una psicóloga de un centro.

Además, testimonios de compañeros de clase y varias publicaciones en las redes sociales confirmarían la sospecha de que la pequeña sufría acoso escolar. Por ello, Margarita Montes, abogada y portavoz de la familia ha presentado dos denuncias una ante la Fiscalía de Menores contra cuatro chicas por ese presunto acoso, y otra en el Juzgado de Instrucción número 3 de Gijón que amplía la acusación contra la dirección del centro escolar.

En la denuncia, según recogían medios locales, se podía leer que “se acompañan como prueba diversas conversaciones en las que a una de las menores denunciadas se la llama ‘asesina’ por otros niños, reconociendo ella públicamente que había insultado y pegado a la fallecida, pero que ‘todo el Santo Ángel’ hacia lo mismo”.

Ante estas evidencias, la abogada de la familia ha solicitado que se inicie el correspondiente proceso penal por la posible comisión de los delitos de “ inducción al suicidio, lesiones, amenazas, coacciones y tortura y delitos contra la integridad moral”, puesto que el “hostigamiento” que sufrió Carla la llevaron al suicidio.

El Colegio

Por otra parte, la familia también ha denunciado que “había episodios de acoso desde septiembre y el colegio lo sabía”. La abogada Montes también añadió que “ el colegio restó importancia a los hechos. Desconocemos si activaron el protocolo de actuación previsto para estos casos. Dijeron que eran cosas de niños y que había que restarle importancia”

Además, el centro escolar no dio ningún tipo de aviso cuando la menor no asistió a clase, a pesar de que existía una orden para que lo hiciera. Todo el dispositivo de búsqueda se puso en marcha gracias al aviso de una compañera de clase.

Respecto al entorno familiar en el que vivía la pequeña Carla, Margarita Montes aseguró ante los medios locales que “no había problemas en el ámbito familiar. Era una niña querida. Tampoco hay interés económico. El único interés es encontrar a los responsables de estos hechos y, aunque es tarde para la niña, que paguen por lo que han hecho”.

Puedes leer la noticia original en la web de Cuatro. También puedes leer la noticia y otras denuncias alrededor de este caso en estas webs:

http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/nina-Carla-Asturias-acoso_escolar-evidencias-familia-denuncias_0_1591800147.html

http://www.elcomercio.es/v/20130422/gijon/policia-llama-declarar-entorno-20130422.html

http://www.elcomercio.es/v/20130422/gijon/asociacion-contra-acoso-denuncia-20130422.html

http://www.elcorreogallego.es/panorama/ecg/investigan-hubo-acoso-escolar-menor-fallecida-gijon/idEdicion-2013-04-22/idNoticia-802741/

http://www.laverdad.es/videos/actualidad/espana/2316759372001-familia-menor-quito-vida-asturias-denuncia-acoso-escolar.html

Programa CONRED: Sesiones para prevenir el ciberacoso

"My phone lightens my load"

Esther Gibbons via Compfight

Publica hoy el diario El Correo un artículo sobre el programa CONRED, desarrollado por 3 universidades andaluzas y una del Reino Unido,  una iniciativa, enmarcada en el programa europeo Daphne y que consta de varios objetivos realmente interesantes:

  • Mostrar la importancia de un buen conocimiento de las TIC, Internet y las redes sociales para realizar un buen uso de ellas.
  • Proporcionar un conocimiento de los conceptos y funcionamientos básicos de herramientas digitales para realizar un uso seguro y saludable sobre ellas.
  • Propiciar la elaboración de un plan de actuación, inserto en el PEC; POAT o Plan de Convivencia, ante situaciones de riesgo en el uso de las TIC en el que se viertan las principales estrategias.
  • Potenciar y sensibilizar un uso seguro positivo y beneficioso de las TIC.
  • Promover la reflexión sobre la importancia de las Tic en la vida de los más jóvenes.
  • Prevenir y, en caso necesario, intervenir ante posibles problemas con las redes sociales como el ciberbullying.

Un grupo de investigadores de las universidades de Córdoba, Jaén, Sevilla y Greenwich ha desarrollado el Programa ConRed con la intención de potenciar el uso seguro de las redes sociales y prevenir el ciberbullying (ciberacoso).

Para ello, se desarrollan sesiones de trabajo con el alumnado, el profesorado y las familias con los que se ha conseguido disminuir los niveles de agresión y victimización entre los jóvenes, reducir la dependencia a las redes sociales por internet, que los estudiantes tengan una percepción más ajustada de la información personal que publican y mejorar la calidad de vida física, el clima del aula y, de paso, disminuir también los casos de bullying (acoso).

Investigación previa

Para desarrollar este programa, los investigadores llevaron a cabo un estudio en el que estudiantes de Educación Secundaria contestaron un cuestionario para conocer en qué medida la implicación en bullying tradicional (victimización y/o agresión) y en cyberbullying (cybervictimización y cyberagresión) podían ser factores de riesgo para la permanencia en ese mismo rol y/o la implicación en otros roles diferentes.

Los resultados mostraron un importante solapamiento entre los fenómenos bullying y cyberbullying, manifestando cierta continuidad entre la vida física y la virtual.

«No son mundos distintos sino que lo que ocurre en la vida real en muchas ocasiones se traslada también al espacio virtual, sin embargo al contrario no se da en igual medida», señala la profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla Rosario Del Rey Alamillo, miembro de esta investigación y representante de España en la Acción COST (European Cooperation in Science and Technology) sobre ciberbullying y el uso de redes sociales virtuales.

El problema, como apunta la experta, es que los niños han aprendido solos a relacionarse en las redes sociales virtuales y «no tienen conciencia del daño que pueden causar a un tercero». Además, los adultos no conocen bien estas redes y por ello se les escapa la gravedad de los casos.

Del bullying al ciberbullying

El bullying es un fenómeno de agresión injustificada entre iguales en el contexto escolarcaracterizado por su persistencia en el tiempo, intencionalidad de la agresión y desequilibrio de poder entre agresor/es y víctima.

En los últimos años, las formas que adoptan las relaciones interpersonales juveniles, han incluido drásticamente el uso de dispositivos digitales para la comunicación y, muy especialmente, los contactos a través de las redes sociales virtuales.

Así, muchos de los problemas relacionales escolares y juveniles han encontrado un escenario virtual que ha ido desplazando algunos casos de bullying a lo que hoy llamamos cyberbullying (ciberacoso).

Sin que el fenómeno bullying haya desaparecido, emerge un fenómeno que comparte su esencia de conducta de agresión injustificada e intencionada pero que posee ciertas características propias derivadas del entorno virtual, tales como el anonimato y la enorme audiencia potencial.

Puedes leer el artículo original pulsando en este enlace

La muerte de Rehtaeh Parsons, una joven que se suicidó tras ser violada y ciberacosada, conmociona Canadá

The Eye Phone

Lee Morley via Compfight

La incomprensión y rabia que genera el acoso es superada por el asco y terrible desazón que ha generado el suicidio de Rehtaeh Parsons, una joven canadiense que fue violada a los 15  años por 4 jóvenes que posteriormente acosaron por internet a la joven distribuyendo una fotografía de la violación. El Comercio de Asturias recoge la triste noticia:

La sociedad canadiense está reaccionando con indignación ante la pasividad de las autoridades tras la muerte de una joven de 17 años que se suicidó tras ser violada y acosada posteriormente a través de internet por un grupo de jóvenes. Rehtaeh Parsons, una joven de 17 años de Cole Harbour, una pequeña localidad a unos 1.800 kilómetros al este de Toronto, murió el domingo de las heridas que sufrió al intentar suicidarse el 4 de marzo.

La familia de Parsons denunció que la joven fue violada cuando tenía 15 años por un grupo de cuatro jóvenes. Pocos días después del ataque, alguien empezó a distribuir por internet una foto de la violación entre sus compañeros de colegio. La policía nunca presentó cargos contra los jóvenes por falta de pruebas, pero Parsons sufrió un constante acoso cibernético, desde proposiciones de relaciones sexuales con desconocidos hasta insultos, lo que le obligó a cambiar de colegio y la sumió en una profunda depresión.En la ciudad de Halifax, en las cercanías de Cole Harbour, dos vigilias recordarán a Parsons y protestar contra la pasividad de las autoridades.

Hoy, el grupo de activistas cibernéticos Anonymous, que inicialmente amenazó con revelar la identidad de los supuestos autores de la violación si los cuatro no eran identificados por las autoridades, criticó cómo la policía, las autoridades escolares y otras personas han manejado el caso. El grupo dijo que «lo que hemos conocido es realmente vergonzoso, pero no fue el acto de la violación lo que nos sacudió. Lo que nos resulta más alarmante ha sido el comportamiento de los adultos». «Todos crearon este lío y en vez de asumir responsabilidades y arreglarlo lo primero que hicieron ayer por la mañana fue acudir a la televisión y defender sus trabajos. Han enseñado a jóvenes varones en su comunidad una terrible lección: violar es fácil», añadió el grupo. La amenaza de Anonymous se produce después de que el padre de Parsons también criticase en su blog a la Policía Montada de Canadá.

«¿Cómo es posible que alguien deje un rastro digital como éste y que la Policía Montada todavía no tenga pruebas del crimen?», escribió Glen Canning.Por su parte, la madre de la joven, Leah Parsons , solicitó a Anonymous que no revele la identidad de los supuestos autores de la violación. Tras rechazar inicialmente la reapertura del caso de violación, en las últimas horas las autoridades de la provincia de Nueva Escocia, donde se encuentra Cole Harbour, anunciaron que reabrirán la investigación.

El caso está recordando a muchos canadienses la muerte de Amanda Todd, una joven canadiense que se suicidó en octubre del año pasado a los 15 años de edad tras ser acosada durante años a través de internet. El caso de Todd fue especialmente estremecedor porque un mes antes de su suicidio, la joven colgó en YouTube un vídeo de 9 minutos y titulado «Mi historia: lucha, acoso, suicidio, daño» en el que sin pronunciar una sola palabra, sólo mostrando tarjetas escritas, describe su angustia y solicita ayuda. El caso de Amanda Todd se inició cuando a los 12 años de edad entabló relación con un desconocido a través de internet que acabó chantajeándola y distribuyó fotos eróticas de la joven entre amigos y familiares.Durante tres años, el desconocido lanzó un ataque sistemático contra Amanda a través de Facebook que fue seguida por decenas de personas que también aprovecharon para acosar a la joven canadiense sin que las autoridades hiciesen nada para detener el asalto.

Podéis leer la noticia original en El Comercio de Asturias

Niños que padecen acoso escolar podrían desarrollar trastorno de ansiedad

Do You Hear Me?

Creative Commons License D. Sharon Pruitt via Compfight

Son cada vez más frecuentes las noticias que nos alertan de uno de los muchos riesgos que implica el sufrimiento de bullying en nuestra infancia o juventud. Un reciente estudio de la “Duke University Medical Center” en Durham (Estados Unidos), indica que los niños que han sufrido bullying, eran más propensos a ser diagnosticados con trastorno de pánico o depresión y con riesgo de cuadros de suicidio ya de mayores. Os animamos a leer este interesante artículo que ha preparado Telesur sobre esta investigación:

El 24 por ciento de las personas que padecieron acoso escolar sufrieron un trastorno de ansiedad en comparación con el 6 por ciento de las que no vivieron esta situación.

Así lo revela el estudio de la “Duke University Medical Center” en Durham (Estados Unidos), según el cual los niños que dieron cuenta de la intimidación y el acoso que sufrieron, eran más propensos a ser diagnosticados con trastorno de pánico o depresión así como de considerar el suicidio de mayores.

“Se sabe lo problemático que es el ‘bullying’ (acoso) a corto plazo”, ha señalado el director del estudio, William Copeland. “Me sorprendió que una década después de que padecieran esta situación, todavía veamos las marcas emocionales en las víctimas y sus agresores”, ha resumido.

Para la investigación, se encuestó a mil 420 jóvenes de Carolina del Norte, a los que se les preguntó sobre sus experiencias en relación al acoso escolar entre los 9 y 16 años. Tras ello, se les evaluó cuando tenían 26 años.

De este modo, más de una cuarta parte de los niños y sus padres reconocieron que fueron intimidados al menos una vez, y cerca de uno de cada diez aseguró que habían intimidado a otros niños.

Los investigadores encontraron que, en comparación con los adultos jóvenes sin antecedentes de acoso escolar, las antiguas víctimas se encontraban en mayor riesgo para una variedad de trastornos psiquiátricos.

Por su parte, los jóvenes que intimidaban a otros tenían un riesgo cuatro veces mayor de padecer un trastorno de personalidad antisocial, que se caracteriza por la falta de empatía y el maltrato a los demás.

El estudio “llama la atención sobre la gravedad de la intimidación”, dicen los autores, quienes apuestan por una mayor cooperación entre escuelas, padres y médicos para prevenir el acoso escolar.

“En parte, ellos necesitan un adulto que les ayude en el proceso, que ponga fin a la intimidación y cree un refugio seguro para ellos”, señaló el autor del estudio.

Alumnos tutores para evitar el acoso escolar

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Hay diferentes aproximaciones a la prevención del bullying o acoso escolar, ya hemos hablado de algunas de ellas, pero resultan especialmente destacables aquellas que surgen desde el propio entorno escolar donde sucede la agresión. En Eroski Consumer dedican un buen artículo, firmado por Azucena García, al Programa Tei, que forma a los alumnos de 3º de ESO como tutores de estudiantes de 1º a quienes ayudan en caso de sufrir acoso escolar. Mención aparte merece el hecho de que al final del mismo, nos mencione como una web importante tanto por Monité el juego, como por los recursos que os hemos preparado.  El artículo es el siguiente:

Como un hermano mayor. Así se comportan los alumnos de Primaria, Secundaria y Educación Especial que forman parte del programa TEI, Tutoría Entre Iguales, impulsado por la asociación No al acoso escolar. Estos estudiantes reciben formación para atender a compañeros de 1º de ESO que, en caso de ser víctimas de situaciones de acoso escolar, les confían lo que sucede para que les ayuden. En este artículo se explica el desarrollo del programa, la importancia de denunciar los casos de bullying y varias páginas web donde informarse sobre el acoso escolar.

Evitar el acoso escolar entre alumnos

El acoso escolar o bullying preocupa a padres y profesores, pero sobre todo, es motivo de angustia para los alumnos que lo sufren. Hay varias formas de acoso, pero todas ellas afectan al estado de ánimo del estudiante y pueden influir en su rendimiento escolar y otros aspectos de la vida. Para evitarlo, la asociaciónNo al acoso escolar desarrolla un programa de ayuda entre los propios alumnos, el programa TEI, Tutoría Entre Iguales

Este programa fue creado en 2003 por Andrés González Bellido, coordinador del grupo de investigación del Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) de Barcelona que lideró un equipo de psicólogos, pedagogos y profesorado. Su objetivo es actuar como medida preventiva contra la violencia y el acoso escolar. Desde entonces, se ha implantado en más de 120 centros educativos de Primaria, Secundaria y Educación Especial, sobre todo en Cataluña, pero también en Aragón, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Galicia. “Cuanto más se conoce, más se solicita”, afirma la secretaria de la asociación No al acoso, Carmen Cabestany, profesora de Secundaria.

Los centros interesados pueden ponerse en contacto con el ICE o en el mail abellido6@gmail.com. A continuación, un orientador acudirá al colegio para mantener un encuentro con los profesores y explicarles el funcionamiento del programa. Si el centro da su consentimiento, se propone a los alumnos ser tutores, a quienes se imparte un curso de preparación para aprender a actuar y qué hacer ante una situación deacoso escolar.

A cada estudiante se le asigna otro de 1º de ESO, que acaba de iniciar los estudios de Secundaria y, con tan solo 12 años, se enfrenta a un cambio académico importante. Por este motivo, mediante el programa TEI, cuentan con la complicidad de un alumno que ejerce de hermano mayor. Andrés González Bellido afirma que la ayuda entre iguales es la más importante, puesto que se confía más y se cree más en las personas semejantes, en este caso estudiantes. “Por lo tanto, los pequeños tendrán más confianza para contar a los mayores lo que está pasando”, subraya.

Acoso escolar, un problema oculto

“El acoso es un tema difícil porque a menudo permanece oculto”, lamenta Carmen Cabestany. A partir de su experiencia, asegura que “en la inmensa mayoría de centros hay acoso escolar en mayor o menor grado” y, “cuando sale a la luz, nos encontramos con problemas”. Por ello apuesta por la prevención.

El estudio “El maltrato entre iguales en Educación Primaria y ESO“, del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI.IVEI), afirma que, de acuerdo al índice general de maltrato 2012, este afecta a un 21% de los alumnos de tercer ciclo de Primaria y a un 14,6% de los de Secundaria. Con respecto a la última edición de 2009, los porcentajes han aumentado un 4% y un 2,8%, respectivamente.

No es fácil que un estudiante que es víctima de acoso escolar denuncie lo que ocurre. “En su mayoría -continúa Cabestany-, dicen que estaban jugando”. Están atemorizados y no admiten que otro alumno les acosa. “Ni el agresor ni el agredido confiesan el acoso escolar y los testigos tampoco se pronuncian porque temen que vayan contra ellos“, añade.

Por eso el programa se asienta en estudiantes tutores, que siempre son voluntarios. González Bellido afirma que de este modo se consigue que los alumnos tengan responsabilidades, no obligaciones. “En el momento en que a un estudiante se le da una responsabilidad, es un prestigio”, defiende. De hecho, los tutores reciben un diploma de la dirección del centro y un carné que les acredita como tutores. Todos los alumnos de 1º de ESO tienen un tutor, con quien crean un vínculo especial y en quien confían.

“El programa no se desarrolla con los estudiantes de 2º, ya que en 1º se intenta establecer una labor de contención”, señala Cabestany, quien insiste en que los alumnos “se hermanan”, aceptan a su tutor y ellos velan por su bienestar. “Al tener como referente al estudiante mayor, el acoso escolar es más fácil de frenar”, matiza. Incluso en algunos colegios se ha puesto en marcha entre alumnos de 3º y 5º de Primaria, “porque es el periodo álgido de acoso escolar de baja intensidad -violencia verbal y exclusión- y un momento óptimo para la prevención”, precisa González Bellido.

En su opinión, el momento clave coincide con la fase de “sensibilización, información y formación tanto de tutores como de tutorizados, ya que tiene como objetivo básico el cambio de clima del centro respecto a la violencia”. El objetivo es que tanto los estudiantes con el centro en general “incorporen la tolerancia cero respecto a la violencia”.

Dónde informarse sobre el acoso escolar

Ningún padre quiere nunca que su hijo sea víctima de acoso escolar, pero sobre todo, ningún alumno lo busca. Los expertos se afanan en lanzar consejos a padres y profesores y se aportan pistas para detectar si un menor sufre acoso escolar. Para acceder a esta información o solicitar ayuda, se pueden consultar las siguientes páginas web:

  • No al acoso. Esta organización presta ayuda y orientación a quien sufren o han sufrido acoso escolar. Anima a compartir experiencias, colaborar en las acciones que lleva a cabo y participar en las campañas que impulsa para prevenir y actuar contra estas actitudes.
  • Monité. Este es un proyecto para la prevención de conductas relacionada con las situaciones de bullying o acoso escolar. Entre otros recursos, contiene un manual para padres y educadores y un videojuego 3D para niños de 6 a 10 años, cuyo objetivo es también la prevención.
  • Acoso escolar. Este portal contiene información para alumnos y padres, además de una línea de ayuda atendida por psicólogos y expertos en seguridad infantil. Está impulsado por la asociaciónProtégeles.

Además, No al acoso ha puesto en marcha la campaña ¡Ten narices!. Las personas que quieran colaborar han de grabar un vídeo con un mensaje que acabe con la frase “Contra el acoso escolar ten narices”. Los vídeos se comparten en Facebook para dar mayor difusión a la iniciativa.

Al menos cuarenta colegios han sido juzgados ya en España por obviar casos de acoso escolar

Bully Free Zone

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Cuando hablamos de esta lacra que es el acoso escolar o bullying, una de las patas sobre la que se hace especial hincapié es en la fundamental labor de los centros educativos y sus profesionales para desarrollar protocolos preventivos y actitudes efectivas contra estas agresiones y vulneraciones de derechos de miles de niños, niñas y jóvenes victimas. Son demasiados los casos en los cuales la primera respuesta de la personas responsables de los centros donde han sucedido estas agresiones es la negación o el intento de minimizar el mismo. Este interesante artículo en 20 minutos, firmado por A. Larrañeta,  nos muestra un dato que muchas veces no es recogido: el número, en aumento, de colegios juzgados por obviar casos de acoso escolar en el estado español:

Ocho años después de que la sociedad despertara de golpe al problema social del acoso escolar —con el salto mortal de la muralla de Hondarribia (Guipúzcoa) de Jokin Zeberio, un chaval de 14 años que no aguantó más las afrentas, burlas y agresiones de sus compañeros de clase— este grave asunto llega cada vez con más frecuencia a los juzgados.

La litigiosidad en el acoso escolar avanza al ritmo que crece la sensibilidad social”, explica Pedro González, un abogado madrileño cuyo teléfono no deja de sonar estos días. Al otro lado de la línea, padres muy preocupados con el sufrimiento de sus hijos, que se sienten machacados por sus compañeros de clase.

En España ya existe jurisprudencia en la responsabilidad civil de los centros educativos ante el acoso escolarSi llaman tanto al despacho de González es porque este letrado madrileño consiguió que elcolegio privado Amor de Dios de Alcorcón (Madrid) indemnizara con 24.000 euros a una familia tras incumplir el “deber de cuidado” de un alumno de 10 años ante “una situación de acoso que toda la clase y los profesores conocían”, como especifica la sentencia. Y este mes de enero logró que el colegio concertado Ramar de Sabadell (Barcelona) accediera a compensar con 30.000 euros a otra familia por un caso idéntico.

En España ya existe jurisprudencia en la responsabilidad civil de los centros educativos ante el acoso escolar. Los centros pueden ser condenados por omisión del deber de cuidado y al menos cuarenta colegios han visto sentarse a la dirección en el banquillo de los acusados por mirar para otro lado ante las situaciones de acoso. Muchas escuelas han recibido sentencias condenatorias, otras han elegido la conciliación y evitar el proceso judicial. En su mayoría son centros concertados o privados. Los litigios con la escuela pública se dirimen en lo contencioso administrativo, un ámbito más complejo para reclamar.

Los juicios a colegios, casi todos posteriores al año 2000, demuestran que “a los jueces no les tiembla el pulso” a la hora de condenar si se acredita que profesores, tutores y directores hicieron caso omiso o permitieron que un compañero sufriese vejaciones continuadas de sus iguales, explica la abogada catalana Noelia Rebón, experta en denuncias de acoso.

Prevalencia del acoso escolar

La muerte del adolescente Jokin Zeberio, en septiembre de 2004, marcó un antes y un después en la consideración social del acoso escolar. Ese día los abusos entre iguales dentro de la escuela dejaron de considerarse “cosa de críos”.

Los estudios más fiables, como el Cisneros X de 2007, aseguran que el 23% de los alumnos en España han sufrido alguna vez hostigamiento continuado por parte de compañeros. Las situaciones más graves —que se metan con ellos hasta llorar o les peguen— suman un 4%. Las edades más conflictivas, de los 11 a los 14 años.

Con todo, ocho años después de la muerte de Jokin, ni Educación ni Interior aportan dato alguno sobre el número de casos de acoso que se dan al año en España. La Fiscalía de Menores a penas dedica ocho líneas al acoso escolar en su memoria de 2012. Y este tipo de agresión no está tipificado como delito.

El 23% de los alumnos en España han sufrido alguna vez hostigamiento continuadoLa fiscalía percibe, sin aportar datos, un “continuo descenso” de los casos de acoso escolar gracias a las actuaciones preventivas de los colegios y a su vigilancia de la violencia en el ámbito escolar.

Ferrán Barri, presidente de SOS Bullying, ONG creada en 2004, opina que “si bien antes había una negación total del acoso, los planes de convivencia de los centros educativosabordan ahora mejor la situación. Se trabaja más en la prevención y en la detección precoz, pese a que hay bastantes casos todavía en los que no se actúa correctamente“, añade.

Encarna García, de ACAE (Asociación contra el Acoso Escolar), es bastante más pesimista y subraya que hay excepciones honrosas entre los centros educativos, pero la mayoría “no saben cómo afrontar el acoso o no quieren ver este problema”.

Denuncias a los centros

R. tenía 9 años cuando empezó a sufrir burlas de un grupo de compañeros de su clase. Burlas que derivaron en agresiones verbales, aislamiento y palizas. Su madre explica que R interiorizó que ese “era el papel que le tocaba jugar en la pandilla”. Pero la violencia fue a más y R. cayó en depresión, dejó de comer y sentía pavor al ir a clase. Los padres intentaron cortarlo de raíz. Hablaron con los maestros, con la tutora, con dirección. Todo fue en balde. Los compañeros de R “le regalaron una paliza” el día de su 11 cumpleaños y sus padres decidieron cambiarle de colegio e interponer una demanda contra el centro educativo, el Ramar de Sabadell, por daños y perjuicios.

Los niños menores de 14 años son inimputables, lo que hace que los padres una vez han agotado todas las vías administrativas para poner fin al acoso de sus hijos se inclinen pordenunciar a la escuela por omisión del deber de cuidado.

“Cada vez más padres van a los tribunales porque hay más conciencia de que se debe denunciar“, explica la abogada Rebón. También Araceli Oñate, inventora de una herramienta para calibrar el grado de acoso al que es sometido un niño muy utilizada en los peritajes, opina que la juidicialización del acoso “es una tristísima realidad, creciente ante el silencio administrativo”.

Cada vez más padres van a los tribunales porque cada vez hay más conciencia de que hay que denunciarDe las primeras condenas que se hicieron públicas, la más famosa es la del Colegio Suizo de Alcobendas (Madrid). Un juez de primera instancia desestimó la denuncia de los padres, pese a que obraban en su poder vídeos probatorios del acoso. Recurrieron y la Audiencia Provincial condenó al centro privado a la multa más alta impuesta hasta la fecha en Europa, 30.000 euros.

La primera condena a un centro de titularidad pública recayó en el C. P. de Hellín. Un juez impuso a Castilla La Mancha una multa de 2.000 euros, más los gastos del psicólogo, para la familia de una exalumna de 10 años. El juez destacó en la sentencia la actitud “omisiva y en ocasiones permisiva” ante los malos tratos psico-verbales recibidos por la niña.

El último centro en ser sancionado, el Ramar, pactó en enero abonar 30.000 euros para evitar el juicio, no sin antes reconocer ante el juez su responsabilidad en el maltrato continuado del exalumno R.

“Estamos ante un fenómeno nuevo, que crece, y que si no despega es por el freno de una justicia muy cara”, destaca Ferran Bullí, de SOS Bulling.

Litigar sale caro

Denunciar el acoso escolar cuesta mucho dinero. Mónica, la madre que se enfrentó al colegio Ramar de Sabadell, tuvo que ampliar la hipoteca. Ella obtuvo la mayor indemnización extrajudicial por un caso de acoso (30.000 euros), pero echando cuentas descubrió que se había gastado 22.000 euros entre “abogados, procurador, informes, psicólogos y desplazamientos…”

Las multas o compensaciones que imponen los jueces en este tipo de casos son todavía, a juicio de los abogados, demasiado dispares. Llamativamente setoma de guía las indemnizaciones por accidente de tráfico, pero en las sentencias estudiadas la compensación oscila entre los 2.000 y los 30.000 euros.

Sin embargo, denunciar no siempre significa ganar. El abogado Pedro González avisa:  solo lleva a juicio una cuarta parte de los casos que le llegan. “Si el juez no lo ve claro no habrá condena“, explica. Les ha ocurrido recientemente a dos familias, que han perdido sendos litigios contra los colegios Joan Pelegrí, en Barcelona, y los Maristas, en Madrid.

Si se le pregunta al abogado sevillano Gregorio Martinez Tello —especialista en responsabilidad civil— si judicialmente se acabará con el acoso escolar, Martínez Tello contesta:”¿Acaso ha acabado el código penal con los asesinatos? Denunciar debe ser el último paso. Primero está la detección precoz y la prevención”, insiste. “Pero estas sentencias ayudan a que los centros pongan toda la carne en el asador con el acoso“, remata. Su colega González coincide: “Las condenas suponen un toque de atención a los colegios”.

Los directores del Colegio Suizo y del Ramar declinaron hablar para 20minutos.es. Un portavoz jurídico de la compañía religiosa dueña del colegio Amor de Dios, centro condenado por “tolerar el maltrato”, sí reconoce que “la herida aún sigue abierta” en su comunidad educativa, que la sentencia ha producido un efecto llamada y ahora afrontan varias denuncias similares. Sin embargo, admite también que conllevó la implantación de un plan de detección precoz del acoso en los 23 centros educativos de la congregación”.

¿Cómo identificar el acoso escolar?

Para determinar si un colegio ha sido negligente en su actuación es preciso demostrar que el acoso ha sido persistente en el tiempo, de la suficiente gravedad y en el ámbito de vigilancia y control del centro escolar.

Según la especialista Araceli Oñate cada vez hay más denuncias en las consejerías de Educación y “escandalosamente más violencia en las aulas”. Para Oñate, “la institución educativa ha aprendido que es más rentable excluir a un alumno que admitir la realidad” denuncia. De hecho, en el 99% de los casos es el niño acosado el que deja el centro escolar, no sus agresores. “La mayoría de los traslados se producen precisamente ahora, a mitad de curso”, expone.

Oñate cree que existe una negación institucional que hace que los padres terminen recurriendo a los juzgados. En su opinión, Educación se ha puesto del lado de las conductas del maltrato por falta de acción y advierte: “Los niños acosadores que no son corregidos a tiempo salen como verdaderos depredadores al mundo laboral, familiar y social”.

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